elmundorecienpintado

La vida, según la cuentan…

Peligro: Llega el “Google-periodista”

Son una especie que comienza a proliferar en las remesas de recién licenciados que aterrizan en las redacciones (salvo honrosos reductos de esperanza para la profesión). Pero también hay pseudo-veteranos, que se han sumado al carro del Google-periodismo. Yo me he topado con algunos expertos del Ctrl+C, Ctrl+V (sin más pretensiones), aunque tenían un aspecto muy distinto a los protagonistas de estas viñetas de El Jueves.

No son tan mayores, no llevan cobarta, ni sombrero, ni tirantes a lo Lou Grant. Se les identifica fácilmente por el tipo de preguntas que hacen -cuando las hacen y para las que, generalmente, sólo hay tres respuestas: si, no, o “no entiendo la pregunta”-; por su falta de pasión informativa y por el rictus impasible con el que ven discurrir la vida. No les sube la adrenalina cuando hay un suceso, ni les gusta salir a la calle a cubrir una información. No se hacen preguntas, no descuelgan un teléfono para recabar más datos, ni buscan una fuente para ir más allá. Creen que la solución a las páginas en blanco está en los cables del ADSL.

No seré yo quien niegue las innumerables ventajas que ha supuesto Internet en el trabajo de los medios de comunicación pero, de vez en cuando, me pregunto qué pasaría en las redacciones si de pronto un día no existiera Google.

Visto en e-galeradas. Pulsa sobre las viñetas para ver la historia completa.

30 07 08 Publicado por Lunar de Luna | General, comunicación, prensa | , , , | 2 comentarios

El periodismo en tiempos de ruido

Juan Varela recoge en su blog, Periodistas21, las conclusiones que el director de La Nación, Fernán Saguier, extrajo del Congreso Mundial de Diarios celebrado a principios de este mes en Suecia.

Aquí va un fragmento de la crónica de Saguier, unas palabras que pueden servir para la reflexión de todos los que nos dedicamos a esto o, al menos, lo intentamos.

“Diez años atrás, con los vientos de la globalización, los editores repetían histéricamente: “Local, local, local”.

Se imponían, así, ocuparse más del vecino, de su barrio y de su cotidianidad para acercarse al lector y ratificar la identidad de los diarios a la vez.

Poco después, el furor online trajo un nuevo slogan: “Hay que ser multimedia”. Se fortalecieron los diarios digitales y todos nos apuramos por informar a través de la imagen, el sonido y la palabra escrita simultáneamente.

Pero, una vez más, el lector nos obliga a revisar nuestros paradigmas. Su demanda se sofistica y se vuelve más certera. Hoy, la nueva piedra preciosa del mundo editorial podría resumirse así: “Sorpresa, profundidad y agenda propia”.

El presidente de la Asociación Mundial de Diarios (WAN), Gavin O Reilly, sólo necesitó dos palabras para describir aquello que los compradores de diarios esperan hoy por sobre todas las cosas. Habló de “contenido único”, de ofrecer algo que no se encuentra en ningún otro lado.

“Vivimos -dijo- épocas de saturación y excesivo ruido noticioso. La gente se cansa de escuchar y leer siempre lo mismo. Tal bombardeo desordena, equipara hacia abajo y plantea menos opciones.”

El director del periódico argentino sintentiza en cinco puntos las exigencias del periodismo:

1) noticias exclusivas, esto es, contarle cosas nuevas al lector, de modo de marcar la agenda;
2) grandes relatos, de prosa musical y elegante, que hagan imposible interrumpir la lectura;
3) profundidad, análisis y opinión;
4) un diseño energizante que nos haga ágiles y fáciles de leer,
y 5) una dosis indispensable de sorpresa, con la que nos aseguremos un pellizco al lector cada mañana.

En estos tiempos, donde prima el ruido, la inmediatez y la prisa, no está de más recordarlos.

13 06 08 Publicado por Lunar de Luna | comunicación, prensa | , | 2 comentarios

¿Cuánto vale la ilusión?

Hace cinco días me despidieron de mi trabajo. Los motivos: falta de ilusión y “dudas” en el medio de comunicación en el que venía trabajando en los últimos dos años. Razones de dudoso peso que llevaron a la empresa (de cuyo nombre mejor ni acordarme) a admitir mi despido improcedente y el de otros compañeros para no mantenernos en sus filas.

Los argumentos aún resuenan en mi cabeza como una broma pesada. Pero me voy a ahorrar las explicaciones, las críticas y la indignación, porque la empresa y su absurda determinación son ya parte del pasado. Pero me queda una duda. Me pregunto la forma en la que los empresarios y directivos miden la ilusión de sus empleados. Quizá la calculan a peso, según las horas que inviertas frente al ordenador. O a lo mejor se percatan de tus ojeras, cuando el curro te roba algunas horas de sueño, o vigilan si te muerdes las uñas o fumas más de la cuenta. Puede que indaguen si llegas cada mañana con una sonrisa o que apunten en un excel tus ideas y hagan balance a final de mes. No lo sé.

Ignoro la forma en la que me la pagaron en la nómina mes a mes, porque la he revisado y esa palabra no aparece en ninguno de los conceptos. Más bien, me pagaron por mi trabajo. La ilusión la puse gratis.

La vida sigue pero el mundo, mi mundo, necesita hoy una mano de pintura para volver a empezar.

19 05 08 Publicado por Lunar de Luna | General | , , | 18 comentarios