¿Cuánto vale la ilusión?
Hace cinco días me despidieron de mi trabajo. Los motivos: falta de ilusión y “dudas” en el medio de comunicación en el que venía trabajando en los últimos dos años. Razones de dudoso peso que llevaron a la empresa (de cuyo nombre mejor ni acordarme) a admitir mi despido improcedente y el de otros compañeros para no mantenernos en sus filas.
Los argumentos aún resuenan en mi cabeza como una broma pesada. Pero me voy a ahorrar las explicaciones, las críticas y la indignación, porque la empresa y su absurda determinación son ya parte del pasado. Pero me queda una duda. Me pregunto la forma en la que los empresarios y directivos miden la ilusión de sus empleados. Quizá la calculan a peso, según las horas que inviertas frente al ordenador. O a lo mejor se percatan de tus ojeras, cuando el curro te roba algunas horas de sueño, o vigilan si te muerdes las uñas o fumas más de la cuenta. Puede que indaguen si llegas cada mañana con una sonrisa o que apunten en un excel tus ideas y hagan balance a final de mes. No lo sé.
Ignoro la forma en la que me la pagaron en la nómina mes a mes, porque la he revisado y esa palabra no aparece en ninguno de los conceptos. Más bien, me pagaron por mi trabajo. La ilusión la puse gratis.
La vida sigue pero el mundo, mi mundo, necesita hoy una mano de pintura para volver a empezar.
-
Archivos
- Julio de 2008 (4)
- Junio de 2008 (4)
- Mayo de 2008 (8)
-
Categorías
-
RSS
Subscripciones RSS
RSS de los Comentarios