La suerte se puede morir (o no)
Un par de días después de perder mi trabajo, uno de los dos bambús de la suerte que tenía en casa se quedó totalmente seco. No era falta de agua porque el otro permanecía intacto, igual de verde y con brotes, como siempre. No los había comprado por el tema de la suerte, porque estoy convencida de que la suerte se la labra uno mismo y unas veces las cosas salen bien y otras menos bien. Simplemente me gustaron. Pero verlo así, solo unos días después de la gran sacudida laboral, me resultó curioso.
Lo miré y recordé que unas semanas antes de aquel miércoles negro había tenido un sueño angustioso que se repitió varias noches: Unos gatos rabiosos acechaban a la entrada de mi casa intentando entrar y atacarme. La primera vez, me preocupé más bien de lo mal que había dormido, la segunda pensé “qué raro, otra vez…”, y a la tercera busqué en google (que todo lo sabe) el significado. Encontré una página en la que explicaban que el sueño advertía de enermigos en el trabajo dispuestos a dañarme “tanto en el prestigio como en la situación económica”. ¿Casualidad? ¿Intuición? Supongo que un poco de todo, sobre todo porque a los felinos los tenía ya más que identificados. Estaban por ahí, rondando, dispuestos a arañar. Y al final, se han cargado al pobre bambú, que no tenía culpa de nada.
PD.- Cuidado con los felinos, sobre todo con los de apariencia humana.
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Pobres gatos…. Si los conocieras, no pensarias tan mal de ellos.
A tu situación le asemejo más La expresión en lengua latina “homo homini lupus” que traducido significa “el hombre es un lobo para el hombre”. Corresponde a una cita del texto “Asinaria” del escritor Plauto que vivió hacia el año 200 a.C. Fue popularizada, sin embargo, por un filósofo del siglo XVIII llamado Thomas Hobbes el cual consideraba que una de las notas características de la esencia humana es el egoísmo, por intermedio del cual el hombre mismo termina siendo su propio verdugo, es decir, un lobo para el hombre.
Ya ves que desde hace mucho mucho tiempo la situación se repite, es decir que no aprendemos.
Aún no he visto atacar un gato a un humano. ¿Y tú?
Comment por Rosamrol | 27 05 08 |
Pues yo recuerdo que una vez uno me dejó la huella de sus uñas en mi brazo… pero en cualquier caso, seguro que atacan con más violencia los humanos.
Comment por Lunar de Luna | 27 05 08 |
Puede haber suerte, pero si no hay talento… Y tu lo tienes. Por cierto, no confío en los gatos. Soy más de perros o caballos. Beso
Comment por Martín | 29 05 08 |
Me llamo ingenua porque sigo confiando en los gatos, en los perros, en las personas y en todos en general.
Por cada persona dispuesta a hacer daño que te encuentras, seguro que hay cien que jamás lo harían. Ya sábes que los malos hacen mucho ruido y los buenos están calladitos haciendo su labor. Esta labor llama menos la atención, incluso es más lenta, pero no significa que no exista. Espero que algún día reflejes en el blog tu reconciliación con la suerte.
Ánimo
Comment por Ingenua | 30 05 08 |